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domingo, 16 de septiembre de 2007

XV


Aveces creo sentir tu aroma y tu calor
Cuando eso pasa mi corazón se detiene

Dime gracias y será como un beso
Será como tenerte a mi lado y abrazarte
Dime gracias y te sentire tal cual…

Aunque no me creas y me mientas
Aunque estés segura y te arrepientas

jueves, 13 de septiembre de 2007

XIV

Pedirte que seas mi novia…
Tenerte como una pareja estable…

No será pedirte que no me dejes,
pedirte que no te vayas…

Para que me sientas y me ames y yo te quiera,
no necesito tu presencia ni tu ausencia.
Necesito que estés como quieras,
pero que estés…

No cuando yo te necesite y me pierda.
No cuando tú llores y duermas.
Si para cuando lloremos.
Si para cuando nos necesitemos.

En el ahora que estás ausente...
en mi presente, tu presencia tengo…

Por que yo no necesito tenerte, como te tengo.
Yo quiero sentirte como te siento.
En esta noche en llamas de lluvia.
En esta noche de tempestad primaveral.

Por que con una noche a mi lado,
verás que no necesitamos vernos.
Sino sentirnos para encontrarnos…

domingo, 9 de septiembre de 2007

Insomnio


Que hacías anoche en la ventana. Tu mano estaba en tu cara y tus ojos en el cielo.Despertaste otra vez sin razón o es el sueño que se quita en las madrugadas. El vaso de agua en tu velador esta derramado, tu celular está apagado en un rincón de la pieza y en la mesa estaba el plato que quedo servido. Habías estado llorando hace un rato.

Ten calma ya todo pasará, verás que ese plato mañana se calienta y queda riquísimo.Hay días que yo también odio el sonido del celular y lo tiro lejos en los abismos de mi pieza. Debes estar tranquila, hace muy bien llorar lo dicen todos, por lo demás, ese velador necesitaba algo de agua, estaba reseca su piel. Ya verás como todo será mejor mañana.

-Te ves preciosa en la ventana, aunque no sea un buen momento-

viernes, 7 de septiembre de 2007

Bendita tu luz


Disculpe! Fue lo que me dijiste, luego de chocarnos las miradas. Cruce la calle Purísima y me quede congelado. Tu chaquetón rosado y tu vestido verde brillaban entre el gris de los edificios. Si supieras lo que pensé, mientras te perdías entre la gente del Parque Forestal.
Tu caminar parecía un baile entre los iguales, ibas saludando a los tipos que te piropeaban y levantabas la mano a los autos que tocaban sus bocinas.
Yo buscaba la forma de no perderte de vista, pero no tuve un buen resultado. Al parecer yo era uno de los iguales entre tanta ciudad y tú la rosa del Parque Forestal.

sábado, 1 de septiembre de 2007

XIII


Tus besos me encontraron
Llegue tarde, pero me hallaste…

Aunque no me vieras, estaba.
Aunque no dormía, soñaba.
Aunque no caminaba, andaba
Aunque no me leías, escribía.

Voy con pasos de huemules
Con la mirada de cóndores…
Para este encuentro cordillerano.

Entre mi pequeño bosque y tus buenos aires.
Entre mi pacífico violento y tu atlántico ruidoso.

Por la razón o mi fuerza
Por tu belleza o tus ojos…

sábado, 25 de agosto de 2007

Mientras la ciudad cambia


Cuando despierto temprano en la mañana, hay otros que regresan cansados a dormir.Los hospitales cambian a sus doctores, los buses a sus choferes, los amantes vuelven con sus parejas diurnas y las prostitutas cambian las calles por páginas de Internet donde siguen esperando en la esquina de su cama, algún cliente que las lleve a un motel.

Yo como siempre después de la mañana espero la tarde, en donde por fin la ciudad se detiene un instante, cuando la boca del metro me expulsa y me traga la puerta de un bar de la Avenida Manuel Montt, donde veo los dulces ojos de la mesera (Fabiola). Mientras ella me sirve la cerveza de costumbre, en la micro una persona se duerme en la ventanilla y yo me comienzo a enamorar como cada día, mientras Santiago cambia.

domingo, 12 de agosto de 2007

En busca de poesía


Mientras caminaba por la calle San Diego, la calle de los libros leídos.En el terminal de buses alameda una pareja se despedía y otra se encontraba.En plaza Italia la gente clavaba la mirada en el nevado cerro san Cristóbal y en una esquina un tipo me ofrecía maní y otro paraguas “a luca y a mil…”
De una puerta que no era la de el, un indigente me abordaba, con su cara de muerte, con su mano extendida, con su ropa sucia y su cuerpo temblante…Fue entonces cuando alguien me dijo “¿En que puedo ayudarlo?” ¡Busco la antología de Vicente Huidobro!, respondí.